Caída de María Cristina
El enfrentamiento de la regente con los progresistas por la Ley de Ayuntamientos provoca una oleada de protestas. María Cristina renuncia a la regencia y marcha al exilio.
El prestigio militar convirtió al vencedor de los carlistas en árbitro de la política.
El prestigio militar convirtió al vencedor de los carlistas en árbitro de la política
El enfrentamiento entre María Cristina y los progresistas terminó con la renuncia de la regente en 1840. Baldomero Espartero, convertido en héroe tras la guerra carlista, asumió la regencia.
Su gobierno se apoyó en los progresistas, pero ejerció el poder de manera cada vez más personalista. La oposición creció entre moderados, sectores progresistas y grupos afectados por su política económica.
La insurrección de Barcelona de 1842 y el bombardeo de la ciudad dañaron gravemente su prestigio. En 1843 una coalición de adversarios provocó su caída y las Cortes decidieron declarar mayor de edad a Isabel II, aunque solo tenía trece años.
El enfrentamiento de la regente con los progresistas por la Ley de Ayuntamientos provoca una oleada de protestas. María Cristina renuncia a la regencia y marcha al exilio.
Las Cortes eligen como regente único a Baldomero Espartero, vencedor de la Primera Guerra Carlista y principal figura del progresismo.
Generales moderados como O'Donnell y Diego de León intentan derribar la regencia. La sublevación fracasa y Diego de León es fusilado, aumentando la tensión política.
Su forma personalista de ejercer el poder provoca el alejamiento de moderados y de una parte de los propios progresistas, mientras aumenta el descontento con su política económica.
Una revuelta urbana estalla en Barcelona en un contexto de tensión política, social y económica. La ciudad queda en manos de los insurrectos.
Espartero ordena bombardear Barcelona desde Montjuïc para sofocar la rebelión. La dureza de la represión deteriora gravemente su prestigio político.
Moderados y progresistas descontentos se unen contra el regente. El levantamiento encabezado por varios generales, entre ellos Narváez, termina provocando su caída.
Derrotado políticamente, Espartero abandona España y se exilia en Inglaterra. Las Cortes deciden evitar una nueva regencia declarando mayor de edad a Isabel II con solo trece años.
Porque la guerra carlista dio enorme prestigio y poder a los generales, mientras los partidos eran todavía débiles y la Corona recurría con frecuencia al ejército para sostener o derribar gobiernos.
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