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Isabel II y las Guerras Carlistas

Proyecto en desarrollo Esta web está creciendo. Se irán incorporando nuevos periodos, acontecimientos y personajes progresivamente.

Representación de las Guerras Carlistas durante el reinado de Isabel II
La disputa sucesoria de 1833 desencadenó una guerra civil y aceleró la transformación liberal del Estado.
⚔️ 1833-1868 · Guerra civil y construcción del Estado liberal

Isabel II y las Guerras Carlistas

La muerte de Fernando VII abrió una disputa dinástica que se convirtió en una guerra por el modelo político de España. Mientras los carlistas defendían la legitimidad de Carlos María Isidro y una monarquía tradicional, los partidarios de Isabel II terminaron vinculando la causa de la reina con la construcción del Estado liberal. El reinado isabelino consolidó ese nuevo orden, pero quedó marcado por la inestabilidad, los pronunciamientos y una creciente crisis política que desembocó en la Revolución de 1868.

Capítulo 01

1833: una sucesión disputada

La muerte de Fernando VII enfrentó dos legitimidades y dos proyectos políticos

Isabel II durante su infancia
Isabel II heredó la Corona en 1833 con apenas tres años, bajo la regencia de su madre María Cristina.

Fernando VII murió en septiembre de 1833. Su hija Isabel, de solo tres años, fue proclamada reina bajo la regencia de su madre, María Cristina de Borbón. La sucesión había sido preparada mediante la Pragmática Sanción, que permitía reinar a las mujeres.

Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, rechazó los derechos de Isabel y reclamó la Corona. Sus partidarios, conocidos como carlistas, defendieron su legitimidad dinástica y se identificaron con una concepción tradicional de la monarquía, estrechamente vinculada al catolicismo y contraria a la revolución liberal.

La disputa sucesoria se convirtió rápidamente en un conflicto político. Para defender el trono de Isabel, la regente María Cristina necesitó el apoyo de los liberales. De este modo, la causa isabelina quedó progresivamente ligada a la transformación del Estado.

¿Fue la Primera Guerra Carlista solo una guerra dinástica?

No. La disputa entre Isabel II y Carlos María Isidro fue el detonante, pero el conflicto enfrentó también dos concepciones políticas: el absolutismo tradicional y el nuevo Estado liberal en construcción.

Capítulo 02

¿Qué defendía el carlismo?

Tradición, religión, legitimidad dinástica y defensa de los fueros

Representación de combatientes carlistas
El carlismo reunió a sectores sociales y territoriales diversos bajo la defensa de la legitimidad de Carlos María Isidro.

El carlismo no fue un movimiento homogéneo, pero compartió varios principios fundamentales: la defensa de la legitimidad de Carlos María Isidro, la monarquía tradicional, la religión católica y el rechazo de buena parte del programa liberal.

Encontró especial apoyo en zonas rurales del País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y el Maestrazgo. En algunos territorios, la defensa de los fueros y de las instituciones propias se integró en la causa carlista, aunque el significado de esos apoyos fue diferente según las regiones.

El carlismo sobrevivió a la derrota militar de 1840. Durante todo el siglo XIX mantuvo una cultura política propia y volvió a protagonizar nuevos levantamientos y guerras.

Legitimidad dinástica

Los carlistas defendían los derechos al trono de Carlos María Isidro.

Catolicismo

La defensa de la religión y de la Iglesia ocupó un lugar central en el movimiento.

Tradicionalismo

El carlismo rechazaba la transformación liberal de la monarquía.

Fueros

En territorios como Navarra y el País Vasco, la cuestión foral se vinculó estrechamente a la causa carlista.

Base rural

El movimiento tuvo una fuerte implantación en determinadas sociedades campesinas.

Larga continuidad

La derrota de 1840 no puso fin al carlismo como fuerza política y militar.

Capítulo 03

La Primera Guerra Carlista

Una guerra civil que se prolongó entre 1833 y 1840

Escena de la Primera Guerra Carlista
La Primera Guerra Carlista tuvo sus principales escenarios en el norte peninsular, Cataluña y el Maestrazgo.

La guerra comenzó poco después de la muerte de Fernando VII. En el norte, el general Tomás de Zumalacárregui organizó un eficaz ejército carlista y obtuvo importantes éxitos mediante una guerra de movimientos adaptada al terreno.

El conflicto se extendió también por Cataluña, Aragón y el Maestrazgo, donde Ramón Cabrera se convirtió en uno de los principales dirigentes carlistas. Las fuerzas isabelinas, apoyadas por el gobierno liberal y por ayuda exterior, lograron evitar la consolidación de un Estado carlista estable.

Desde 1837 la iniciativa carlista comenzó a debilitarse. Las divisiones internas facilitaron la negociación entre el general carlista Rafael Maroto y el general isabelino Baldomero Espartero.

1833

Comienza la guerra

Los partidarios de Carlos María Isidro se levantan contra la proclamación de Isabel II.

1834-1835

Ascenso de Zumalacárregui

El ejército carlista logra importantes victorias en el norte.

1835

Muerte de Zumalacárregui

El general carlista muere tras resultar herido durante el sitio de Bilbao.

1837

Expedición Real

Carlos María Isidro avanza hasta las proximidades de Madrid, pero no logra tomar la capital.

1839

Convenio de Vergara

Espartero y Maroto acuerdan el final de la guerra en gran parte del norte.

1840

Fin de la resistencia principal

La caída de los últimos focos dirigidos por Cabrera pone fin a la guerra.

El Abrazo de Vergara simbolizó el final de la guerra en el norte. El acuerdo entre Espartero y Maroto permitió integrar a numerosos oficiales carlistas en el ejército isabelino y abrió la vía para una solución política de la cuestión foral.
Capítulo 04

La regencia de María Cristina

La guerra obligó a la Corona a apoyarse en los liberales

Retrato de María Cristina de Borbón
María Cristina gobernó como regente durante la minoría de edad de Isabel II entre 1833 y 1840.

María Cristina no era inicialmente liberal, pero necesitaba el apoyo de quienes estaban dispuestos a defender los derechos de Isabel II frente al carlismo. Esa necesidad aceleró el desmantelamiento del absolutismo.

El Estatuto Real de 1834 abrió una limitada participación política, pero pronto resultó insuficiente para los progresistas. La presión revolucionaria de 1836 obligó a restaurar provisionalmente la Constitución de 1812 y condujo después a la Constitución de 1837.

Durante estos años se impulsaron medidas decisivas, como la desamortización de Mendizábal, la supresión de instituciones del Antiguo Régimen y la reorganización administrativa del Estado liberal.

Estatuto Real de 1834

Introdujo unas Cortes limitadas sin reconocer plenamente la soberanía nacional.

Constitución de 1837

Estableció un régimen constitucional más amplio y buscó conciliar moderados y progresistas.

Desamortización

Mendizábal impulsó la venta de bienes eclesiásticos para financiar al Estado y transformar la propiedad.

Guerra y revolución

La guerra carlista aceleró las reformas políticas y sociales.

Nuevo Estado

Se desmontaron instituciones del Antiguo Régimen y se reforzó una administración centralizada.

Moderados y progresistas

Las dos grandes familias del liberalismo comenzaron a disputar el control del nuevo régimen.

Capítulo 05

La regencia de Espartero

El prestigio militar convirtió al vencedor de los carlistas en árbitro de la política

El enfrentamiento entre María Cristina y los progresistas terminó con la renuncia de la regente en 1840. Baldomero Espartero, convertido en héroe tras la guerra carlista, asumió la regencia.

Su gobierno se apoyó en los progresistas, pero ejerció el poder de manera cada vez más personalista. La oposición creció entre moderados, sectores progresistas y grupos afectados por su política económica.

La insurrección de Barcelona de 1842 y el bombardeo de la ciudad dañaron gravemente su prestigio. En 1843 una coalición de adversarios provocó su caída y las Cortes decidieron declarar mayor de edad a Isabel II, aunque solo tenía trece años.

Retrato de Baldomero Espartero
Espartero fue regente entre 1840 y 1843 tras convertirse en una de las figuras militares más prestigiosas del liberalismo.

¿Por qué los militares tuvieron tanto protagonismo político?

Porque la guerra carlista dio enorme prestigio y poder a los generales, mientras los partidos eran todavía débiles y la Corona recurría con frecuencia al ejército para sostener o derribar gobiernos.

Capítulo 06

Isabel II comienza a reinar

La monarquía se convirtió en pieza central del funcionamiento del sistema liberal

Retrato de Isabel II como reina de España
Isabel II fue declarada mayor de edad en 1843 y comenzó su reinado efectivo con solo trece años.

Isabel II fue declarada mayor de edad en 1843. Su reinado efectivo comenzó en un sistema liberal ya establecido, pero todavía muy inestable y dominado por las luchas entre moderados, progresistas y distintas camarillas políticas.

La Corona no actuó como una institución neutral. La reina utilizó ampliamente su capacidad para nombrar y destituir gobiernos y favoreció con frecuencia a los moderados, lo que dificultó el acceso regular de los progresistas al poder.

Como consecuencia, los cambios políticos no se producían únicamente mediante elecciones. Los pronunciamientos militares, las revueltas urbanas y la presión de las juntas siguieron siendo mecanismos habituales para modificar el gobierno.

Capítulo 07

La Década Moderada

Entre 1844 y 1854 se consolidó un Estado liberal centralizado y conservador

Retrato del general Ramón María Narváez
Narváez fue una de las figuras dominantes del moderantismo durante el reinado de Isabel II.

Los moderados dominaron la política desde 1844. Su principal figura fue el general Ramón María Narváez. El nuevo régimen buscó reforzar la autoridad del gobierno, limitar la participación política y construir una administración uniforme.

La Constitución de 1845 reforzó los poderes de la Corona y estableció un sistema político más restringido que el de 1837. El sufragio censitario dejó la participación electoral en manos de una minoría de propietarios y contribuyentes.

Durante estos años se creó la Guardia Civil, se reorganizó la Hacienda, se fortaleció el control del gobierno sobre los ayuntamientos y se avanzó en la centralización administrativa. El Concordato de 1851 normalizó las relaciones con la Iglesia tras las desamortizaciones.

Constitución de 1845

Reforzó a la Corona y redujo el alcance del principio de soberanía nacional.

Sufragio restringido

Solo una pequeña minoría de la población masculina podía participar en las elecciones.

Guardia Civil

Creada en 1844 para reforzar el orden público y la presencia del Estado en el territorio.

Centralización

El gobierno aumentó su control sobre provincias y municipios.

Reforma fiscal

La reforma de 1845 intentó racionalizar y modernizar el sistema tributario.

Concordato de 1851

Restableció una relación estable entre el Estado liberal y la Iglesia católica.

El liberalismo isabelino no equivalía a democracia. El Estado liberal eliminó privilegios jurídicos del Antiguo Régimen, pero mantuvo una participación política muy restringida y una fuerte intervención de la Corona.
Capítulo 08

El Bienio Progresista

La revolución de 1854 abrió un breve intento de profundizar las reformas

Representación de la revolución de 1854
La Vicalvarada y el Manifiesto de Manzanares desencadenaron el cambio político de 1854.

El desgaste del moderantismo y los escándalos políticos desembocaron en el pronunciamiento de 1854 conocido como la Vicalvarada. El movimiento adquirió un contenido más amplio con el Manifiesto de Manzanares y la movilización popular.

Isabel II llamó de nuevo a Espartero para formar gobierno. Durante el Bienio Progresista se intentó ampliar la participación política y reactivar las reformas económicas.

La desamortización general de Madoz, la legislación ferroviaria y los proyectos de reforma constitucional formaron parte de este programa. Sin embargo, los conflictos sociales y las divisiones entre progresistas y moderados facilitaron el final del Bienio en 1856.

Vicalvarada

El pronunciamiento iniciado por O'Donnell abrió la crisis del gobierno moderado.

Manifiesto de Manzanares

El texto amplió el movimiento con un programa de reformas políticas.

Desamortización de Madoz

Afectó a bienes municipales, estatales y eclesiásticos y tuvo gran impacto económico y social.

Ferrocarril

La legislación de 1855 favoreció una rápida expansión de la red ferroviaria.

Constitución non nata

El proyecto constitucional de 1856 no llegó a entrar en vigor.

Conflicto social

Las protestas obreras y campesinas mostraron nuevas tensiones dentro de la sociedad liberal.

Capítulo 09

La Unión Liberal y los años de estabilidad

O'Donnell intentó crear un espacio político intermedio entre moderados y progresistas

Tras la caída del Bienio, la política osciló de nuevo entre moderados y una nueva fuerza: la Unión Liberal de Leopoldo O'Donnell. Su objetivo era atraer a sectores moderados y progresistas y ofrecer una alternativa de centro.

Entre 1858 y 1863 se produjo uno de los periodos de mayor estabilidad del reinado. El crecimiento económico, la expansión ferroviaria y una activa política exterior dieron al gobierno una imagen de fortaleza.

España participó en campañas en Marruecos, Cochinchina y México, dentro de una política exterior que pretendía recuperar prestigio internacional. Sin embargo, estas iniciativas no resolvieron las debilidades internas del sistema.

Retrato de Leopoldo O'Donnell
O'Donnell lideró la Unión Liberal y presidió varios gobiernos durante el reinado de Isabel II.
Capítulo 10

La crisis final del reinado

El cierre político del sistema y la crisis económica aislaron progresivamente a Isabel II

Representación de la Revolución de 1868
La Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa, puso fin al reinado de Isabel II.

Desde 1863 el sistema político entró en una fase de creciente inestabilidad. La Corona continuó favoreciendo a gobiernos moderados y excluyendo a los progresistas, que dejaron de confiar en una alternancia posible dentro del régimen.

La represión de protestas estudiantiles y militares aumentó el desprestigio de la monarquía. Al mismo tiempo, la crisis financiera e industrial de 1866 y las dificultades de subsistencia agravaron el malestar social.

Progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende en 1866 con el objetivo de derribar a Isabel II. Tras la muerte de O'Donnell, también sectores de la Unión Liberal se sumaron a la oposición.

En septiembre de 1868, el pronunciamiento iniciado en Cádiz por Topete y apoyado por Prim y Serrano desencadenó la Revolución Gloriosa. La derrota de las fuerzas gubernamentales en Alcolea obligó a Isabel II a marchar al exilio.

¿Por qué cayó Isabel II?

No por una sola causa. La exclusión política de la oposición, el intervencionismo de la Corona, el desprestigio de los gobiernos, la crisis económica y la unión de progresistas, demócratas y unionistas terminaron dejando a la reina sin una base política suficiente.

Síntesis

Cronología esencial

Los principales hitos entre 1833 y 1868

1833

Muerte de Fernando VII

Isabel II es proclamada reina y comienza la Primera Guerra Carlista.

1834

Estatuto Real

María Cristina abre una limitada participación política.

1836

Desamortización de Mendizábal

La revolución liberal acelera el desmantelamiento del Antiguo Régimen.

1837

Constitución de 1837

Se aprueba un nuevo marco constitucional de inspiración liberal.

1839

Convenio de Vergara

La guerra carlista termina en gran parte del norte.

1840-1843

Regencia de Espartero

El general progresista sustituye a María Cristina como regente.

1843

Mayoría de edad de Isabel II

La reina comienza su reinado efectivo con trece años.

1844-1854

Década Moderada

Los moderados consolidan un Estado liberal centralizado y conservador.

1845

Constitución de 1845

Se refuerzan la Corona, el centralismo y el sufragio restringido.

1846-1849

Segunda Guerra Carlista

Un nuevo levantamiento carlista afecta especialmente a Cataluña.

1854

Vicalvarada

El pronunciamiento abre el Bienio Progresista.

1855

Desamortización de Madoz

Se amplía la venta de bienes municipales y eclesiásticos.

1858-1863

Gobierno largo de O'Donnell

La Unión Liberal proporciona varios años de relativa estabilidad.

1866

Pacto de Ostende

La oposición acuerda derribar la monarquía isabelina.

1868

Revolución Gloriosa

Isabel II es expulsada del trono y comienza el Sexenio Democrático.

Protagonistas

Personajes fundamentales

Monarcas, militares y políticos que marcaron el periodo isabelino

Retrato de Isabel II Isabel II Reina de España entre 1833 y 1868.
Retrato de Carlos María Isidro Carlos María Isidro Pretendiente al trono y figura dinástica del primer carlismo.
Retrato de María Cristina de Borbón María Cristina de Borbón Regente durante la minoría de edad de Isabel II entre 1833 y 1840.
Retrato de Tomás de Zumalacárregui Tomás de Zumalacárregui Principal general carlista durante los primeros años de la guerra.
Retrato de Ramón Cabrera Ramón Cabrera Dirigente carlista destacado en el Maestrazgo.
Retrato de Baldomero Espartero Baldomero Espartero General liberal, vencedor de los carlistas y regente entre 1840 y 1843.
Retrato de Ramón María Narváez Ramón María Narváez Principal figura militar y política del Partido Moderado.
Retrato de Leopoldo O'Donnell Leopoldo O'Donnell General y líder de la Unión Liberal.
Retrato de Juan Prim Juan Prim General progresista y uno de los principales dirigentes de la revolución de 1868.
Glosario

Conceptos clave

Términos indispensables para comprender el reinado de Isabel II

Carlismo
Movimiento político y dinástico que defendió la rama de Carlos María Isidro y un modelo tradicional de monarquía.
Isabelinos
Partidarios de Isabel II frente a la pretensión carlista; también fueron llamados cristinos durante la regencia de María Cristina.
Moderados
Corriente liberal conservadora partidaria de una Corona fuerte, sufragio restringido y centralización administrativa.
Progresistas
Corriente liberal favorable a una mayor soberanía nacional, ampliación electoral y autonomía municipal.
Pronunciamiento
Intervención militar destinada a provocar un cambio político mediante el apoyo de tropas y fuerzas civiles.
Desamortización
Expropiación y venta de bienes amortizados, especialmente eclesiásticos y municipales.
Sufragio censitario
Sistema electoral que limita el derecho al voto según renta, propiedad o contribución fiscal.
Fueros
Conjunto de normas e instituciones históricas propias de determinados territorios.
Unión Liberal
Formación dirigida por O'Donnell que intentó reunir sectores moderados y progresistas.
Camarilla
Grupo informal de personas próximas a la reina que podía ejercer influencia política fuera de las instituciones.
Balance

Consecuencias históricas

El reinado de Isabel II consolidó el liberalismo, pero dejó un sistema políticamente frágil

Triunfo del Estado liberal

El absolutismo dejó de ser el sistema político dominante y se consolidó el constitucionalismo.

Centralización administrativa

El Estado reforzó su control sobre provincias, municipios, fiscalidad y orden público.

Nueva propiedad

Las desamortizaciones alteraron profundamente la propiedad agraria y los bienes de la Iglesia y los municipios.

Protagonismo militar

Los generales continuaron actuando como árbitros de la vida política mediante pronunciamientos.

Participación restringida

El liberalismo isabelino mantuvo el sufragio limitado a una minoría de la población.

Nueva relación con la Iglesia

Tras años de conflicto, el Concordato de 1851 estabilizó las relaciones entre la Iglesia y el Estado liberal.

Permanencia del carlismo

La derrota militar no eliminó el carlismo, que continuó activo durante décadas.

Modernización económica

El ferrocarril, la banca y determinadas industrias avanzaron, aunque de forma desigual.

Crisis de la monarquía

La identificación de Isabel II con el moderantismo terminó erosionando la legitimidad del régimen.

Para ampliar

Recursos y lecturas

Materiales para continuar estudiando el reinado de Isabel II y las Guerras Carlistas

Podcast

  • La Primera Guerra Carlista
  • La regencia de Espartero
  • El reinado de Isabel II

Vídeos

  • ¿Qué fue el carlismo?
  • La Década Moderada
  • La Revolución de 1868

Documentos

  • Constitución de 1837
  • Constitución de 1845
  • Manifiesto de Manzanares

Libros

Ensayos

  • La era isabelina y el Sexenio Democrático José María Jover Zamora
  • El carlismo Jordi Canal
  • Isabel II: una biografía Isabel Burdiel
  • La revolución liberal y los primeros partidos políticos en España Miguel Artola

Novelas y relatos históricos

  • Zumalacárregui Benito Pérez Galdós
  • Mendizábal Benito Pérez Galdós
  • De Oñate a la Granja Benito Pérez Galdós

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