Fidelidad inicial
Muchas juntas actuaron formalmente en nombre de Fernando VII.
El autogobierno nacido en nombre de Fernando VII evoluciona hacia la ruptura política.
Gobernar en nombre de Fernando VII terminó cuestionando quién poseía realmente la soberanía
La formación de juntas en la Península proporcionó un precedente político que también fue utilizado en América. Si las provincias españolas podían crear órganos de gobierno ante la ausencia del rey, diversos grupos americanos defendieron que sus territorios poseían el mismo derecho.
Entre 1809 y 1810 surgieron movimientos juntistas en ciudades como Chuquisaca, Quito, Caracas, Buenos Aires, Bogotá y Santiago de Chile. Sus objetivos no fueron idénticos: algunos buscaban autonomía dentro de la monarquía, otros fueron evolucionando hacia posiciones abiertamente independentistas.
El conflicto enfrentó también a los propios americanos. La independencia no fue una simple guerra entre españoles peninsulares y americanos, sino una sucesión de guerras civiles y territoriales en las que combatieron realistas, autonomistas e independentistas.
Muchas juntas actuaron formalmente en nombre de Fernando VII.
Las élites locales reclamaron capacidad para gobernar durante la crisis de la monarquía.
La gran cuestión era quién debía ejercer el poder en ausencia del monarca legítimo.
Americanos combatieron en ambos bandos durante largos años.
Cada territorio siguió ritmos, alianzas y conflictos propios.
La guerra y el fracaso de acuerdos políticos empujaron muchos movimientos hacia la ruptura definitiva.
La prolongación de la crisis convirtió una disputa de soberanía en una ruptura política
La ruptura con la monarquía no se produjo de una sola vez. Durante los primeros años, numerosos dirigentes defendieron fórmulas de autonomía que podían ser compatibles con la continuidad de Fernando VII como rey.
Sin embargo, la guerra alteró rápidamente el escenario. La represión de los movimientos insurgentes, la resistencia de los gobiernos virreinales, las rivalidades sociales y territoriales y la creciente movilización militar hicieron cada vez más difícil reconstruir la antigua unidad política.
Algunas regiones proclamaron tempranamente su independencia, mientras otras permanecieron durante años bajo control realista. El proceso fue largo, discontinuo y profundamente diverso según los territorios.
Se forman juntas y gobiernos que cuestionan el orden político anterior.
El Congreso venezolano proclama la ruptura con la monarquía española.
El Congreso de Tucumán declara la independencia.
El proceso chileno se consolida tras las campañas de San Martín y O'Higgins.
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