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Fernando VII y la Independencia americana
Retrato de Fernando VII
Fernando VII recuperó el poder absoluto en 1823 y gobernó hasta su muerte en 1833.
Capítulo 08 · 1823-1833

Década Ominosa y crisis sucesoria

El último absolutismo termina con una crisis dinástica que enlaza directamente con el nacimiento del carlismo.

Parte 01

La Década Ominosa

Fernando VII recuperó el absolutismo en 1823, pero ya no pudo reconstruir plenamente el mundo anterior a 1808

Tras la intervención francesa de 1823, Fernando VII anuló de nuevo la legislación constitucional. Los primeros años estuvieron marcados por una dura represión contra los liberales. Rafael del Riego fue ejecutado y miles de españoles volvieron al exilio.

Sin embargo, la monarquía no pudo limitarse a restaurar sin cambios el sistema anterior. La pérdida de la mayor parte de América agravó los problemas de Hacienda y obligó a buscar una administración más eficaz. Algunos ministros impulsaron reformas técnicas y fiscales sin abandonar el absolutismo.

Esa política provocó también una oposición desde el extremo absolutista. Los realistas más radicales consideraban que Fernando VII era demasiado moderado y comenzaron a agruparse en torno a su hermano Carlos María Isidro. Al mismo tiempo, los liberales siguieron intentando derribar el régimen mediante conspiraciones y expediciones como la de Torrijos en 1831.

Represión liberal

El regreso del absolutismo provocó ejecuciones, prisión y una nueva oleada de exiliados.

Reformas administrativas

La ruina fiscal obligó a modernizar parcialmente la gestión del Estado.

Ultrarrealistas

Los absolutistas más radicales comenzaron a desconfiar de Fernando VII y miraron hacia Carlos María Isidro.

Conspiraciones liberales

Los liberales mantuvieron la oposición clandestina y protagonizaron nuevos intentos insurreccionales.

Parte 02

El problema sucesorio

El nacimiento de Isabel convirtió la sucesión al trono en una nueva crisis política

Durante años Fernando VII no tuvo descendencia. Su hermano Carlos María Isidro aparecía, por tanto, como heredero probable de la Corona y se convirtió progresivamente en referencia de los sectores absolutistas más radicales.

El matrimonio del rey con María Cristina de Borbón cambió la situación. En 1830 Fernando VII publicó la Pragmática Sanción, que permitía reinar a las mujeres y hacía posible que su futura descendencia femenina heredara la Corona. Ese mismo año nació la infanta Isabel.

Los partidarios de Carlos María Isidro rechazaron la nueva situación. Durante la enfermedad del rey en 1832, los llamados sucesos de La Granja mostraron hasta qué punto la cuestión dinástica se había convertido ya en una lucha política entre distintas concepciones de la monarquía.

¿La futura guerra carlista nació únicamente de una disputa familiar?

No. La sucesión enfrentó a Isabel y Carlos María Isidro, pero detrás de ambos candidatos se agruparon proyectos políticos diferentes: el liberalismo que terminaría apoyando a Isabel frente al absolutismo tradicional defendido por los carlistas.

Parte 03

1833: muerte de Fernando VII

El reinado terminó con el imperio continental perdido y una nueva guerra civil a punto de comenzar

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833. Su hija Isabel, de tres años, fue proclamada reina bajo la regencia de su madre María Cristina. Carlos María Isidro no reconoció sus derechos y reclamó la Corona.

El balance del reinado era contradictorio. Fernando VII había conseguido restaurar dos veces el absolutismo, pero no había podido borrar la experiencia liberal de Cádiz. Tampoco logró conservar la mayor parte de la América española, cuya emancipación transformó profundamente la posición internacional y financiera de la monarquía.

La muerte del rey no cerró los conflictos abiertos desde 1808. Al contrario, la cuestión sucesoria enlazó la lucha entre absolutismo y liberalismo con una nueva guerra civil: la Primera Guerra Carlista.

Retrato de Fernando VII
La muerte de Fernando VII en 1833 abrió la regencia de María Cristina y la crisis carlista.
1808-1833: una misma crisis histórica El reinado de Fernando VII conectó tres grandes procesos: la ruptura del Antiguo Régimen, la independencia de la América continental y el nacimiento del conflicto entre liberalismo y carlismo.

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