Asesinato de Prim
El rey perdió a su principal apoyo político antes incluso de comenzar plenamente su reinado.
La monarquía democrática nació marcada por el asesinato de Prim y por una profunda división política.
La monarquía democrática nació marcada por el asesinato de Prim y por una profunda división política
Amadeo llegó a España a finales de 1870. Su principal valedor político, Juan Prim, había sido mortalmente herido en un atentado pocos días antes. El nuevo rey perdió así al dirigente que podía haber articulado una mayoría estable en torno a la nueva monarquía.
El reinado quedó atrapado entre grupos enfrentados. Los alfonsinos defendían la restauración de los Borbones en la figura del príncipe Alfonso; los carlistas apoyaban a su propio pretendiente; los republicanos rechazaban la monarquía; y las fuerzas que habían apoyado la revolución se fragmentaron.
A la debilidad parlamentaria se sumaron la guerra en Cuba, el estallido de una nueva guerra carlista y una creciente conflictividad social. Incapaz de formar gobiernos estables y cansado de las divisiones políticas, Amadeo abdicó en febrero de 1873.
El rey perdió a su principal apoyo político antes incluso de comenzar plenamente su reinado.
Las fuerzas revolucionarias se dividieron y dificultaron la formación de mayorías estables.
La Tercera Guerra Carlista añadió un nuevo frente militar al régimen.
La insurrección iniciada en 1868 continuó consumiendo recursos militares y políticos.
Los partidarios del príncipe Alfonso trabajaban para restaurar la dinastía borbónica.
Una parte creciente de la oposición rechazaba cualquier solución monárquica.
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