Fin de la estabilidad política
La caída del Gobierno Largo de O'Donnell abre una etapa de gobiernos débiles e inestables. La Corona continúa recurriendo principalmente a moderados y unionistas mientras los progresistas quedan apartados del poder.
El cierre político del sistema y la crisis económica aislaron progresivamente a Isabel II.
El cierre político del sistema y la crisis económica aislaron progresivamente a Isabel II
Desde 1863 el sistema político entró en una fase de creciente inestabilidad. La Corona continuó favoreciendo a gobiernos moderados y excluyendo a los progresistas, que dejaron de confiar en una alternancia posible dentro del régimen.
La represión de protestas estudiantiles y militares aumentó el desprestigio de la monarquía. Al mismo tiempo, la crisis financiera e industrial de 1866 y las dificultades de subsistencia agravaron el malestar social.
Progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende en 1866 con el objetivo de derribar a Isabel II. Tras la muerte de O'Donnell, también sectores de la Unión Liberal se sumaron a la oposición.
En septiembre de 1868, el pronunciamiento iniciado en Cádiz por Topete y apoyado por Prim y Serrano desencadenó la Revolución Gloriosa. La derrota de las fuerzas gubernamentales en Alcolea obligó a Isabel II a marchar al exilio.
La caída del Gobierno Largo de O'Donnell abre una etapa de gobiernos débiles e inestables. La Corona continúa recurriendo principalmente a moderados y unionistas mientras los progresistas quedan apartados del poder.
La protesta estudiantil contra la destitución del catedrático Emilio Castelar es duramente reprimida en Madrid. Los muertos y heridos aumentan el desprestigio del gobierno y de la monarquía.
Militares y fuerzas progresistas intentan derribar al gobierno. La sublevación fracasa y la posterior represión, con numerosas ejecuciones, radicaliza todavía más a la oposición.
Una grave crisis financiera, industrial y ferroviaria coincide con malas cosechas y problemas de subsistencia, aumentando el malestar social y debilitando aún más al régimen.
Progresistas y demócratas acuerdan en la ciudad belga de Ostende unir sus fuerzas para derribar a Isabel II y convocar unas Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal masculino.
Tras la muerte de O'Donnell, los unionistas dirigidos por el general Serrano se aproximan al Pacto de Ostende, ampliando decisivamente la coalición contra Isabel II.
El almirante Juan Bautista Topete se subleva en Cádiz con el apoyo de los generales Prim y Serrano. El manifiesto España con honra llama a derribar el régimen isabelino.
Las fuerzas revolucionarias dirigidas por Serrano derrotan al ejército gubernamental en el puente de Alcolea, cerca de Córdoba. El régimen de Isabel II queda militarmente derrotado.
Tras conocer la derrota de las fuerzas gubernamentales, Isabel II abandona España desde San Sebastián y cruza la frontera francesa. Termina así su reinado efectivo.
No por una sola causa. La exclusión política de la oposición, el intervencionismo de la Corona, el desprestigio de los gobiernos, la crisis económica y la unión de progresistas, demócratas y unionistas terminaron dejando a la reina sin una base política suficiente.
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