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Isabel II y las Guerras Carlistas
Representación de combatientes carlistas
El carlismo reunió la defensa de la legitimidad dinástica de Carlos María Isidro con el tradicionalismo, el catolicismo y la cuestión foral.
Capítulo 02 · Desde 1833

¿Qué defendía el carlismo?

Tradición, religión, legitimidad dinástica y defensa de los fueros.

Capítulo 02

¿Qué defendía el carlismo?

Tradición, religión, legitimidad dinástica y defensa de los fueros

Representación de combatientes carlistas
El carlismo reunió a sectores sociales y territoriales diversos bajo la defensa de la legitimidad de Carlos María Isidro.

El carlismo no fue un movimiento homogéneo, pero compartió varios principios fundamentales: la defensa de la legitimidad de Carlos María Isidro, la monarquía tradicional, la religión católica y el rechazo de buena parte del programa liberal.

Encontró especial apoyo en zonas rurales del País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y el Maestrazgo. En algunos territorios, la defensa de los fueros y de las instituciones propias se integró en la causa carlista, aunque el significado de esos apoyos fue diferente según las regiones.

El carlismo sobrevivió a la derrota militar de 1840. Durante todo el siglo XIX mantuvo una cultura política propia y volvió a protagonizar nuevos levantamientos y guerras.

Legitimidad dinástica

Los carlistas defendían los derechos al trono de Carlos María Isidro.

Catolicismo

La defensa de la religión y de la Iglesia ocupó un lugar central en el movimiento.

Tradicionalismo

El carlismo rechazaba la transformación liberal de la monarquía.

Fueros

En territorios como Navarra y el País Vasco, la cuestión foral se vinculó estrechamente a la causa carlista.

Base rural

El movimiento tuvo una fuerte implantación en determinadas sociedades campesinas.

Larga continuidad

La derrota de 1840 no puso fin al carlismo como fuerza política y militar.

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