La Revolución Gloriosa
La caída de Isabel II abrió un nuevo ciclo político.
La Revolución Gloriosa
La caída de Isabel II abrió un nuevo ciclo político
La crisis del reinado de Isabel II culminó en septiembre de 1868. El almirante Juan Bautista Topete se sublevó en Cádiz y contó pronto con el apoyo de los generales Juan Prim y Francisco Serrano. El movimiento se extendió rápidamente por el país.
La revolución no fue solo un pronunciamiento militar. En numerosas ciudades surgieron juntas revolucionarias que reclamaban reformas políticas más profundas, ampliación de derechos y sufragio universal masculino.
Tras la derrota de las tropas gubernamentales en la batalla de Alcolea, Isabel II abandonó España y marchó al exilio. Se abría así un periodo en el que la cuestión fundamental ya no era únicamente quién debía gobernar, sino qué forma debía adoptar el nuevo régimen.
¿Fue la Revolución de 1868 solo un golpe militar?
No. El pronunciamiento de los generales fue decisivo, pero la revolución tuvo también una importante movilización civil y urbana a través de juntas que reclamaban una democratización más amplia del sistema político.